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Vi The Devil and Daniel Johnston, y me encantó.
Me he enganchado un poco a Mountain Dew,
y creo que he visto a Casper, el fantasma amistoso.
El verdadero amor también busca.
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Llega el orden obligado. Un orden mecánico, de un sólo uso. Como cuando te preparas para cocinar y sacas todos los ingredientes. No me apetece acumular exámenes de recuperación, con uno bastará.
El resto de desórdenes quiero que sigan ahí. Todas mis alteraciones y todas mis alteridades pegadas a mi. Indelebles.
Vinieron desde la Patagonia argentina para contarme que ninguno de los títulos de Sonrisas y lágrimas tiene mucho sentido. Y escuchamos mil veces a Julie Andrews cantar
My favourite things; aunque esa escena sea bastante como de repollo con lazo. Pero es genial.
Pasiones privadas, libres. Y todas esas cosas necesarias como el aire que exigimos trece veces por minuto. Más de un día se me atragantarán en un irrespirable
fundido en blanco. Y qué.
No quiero secarme sin esos desórdenes que me hacen hiperventilar.
O cantar como Julie,
o como Daniel:
It's funny, but it's true
And it's true, but it's not funny
Time comes and goes
Some things last a long time
Some things last a lifetime.